jueves, 7 de febrero de 2013

CARTA DE DESPEDIDA


Deja de pedir ayuda. Mi mal no conoce límites. No paro hasta dejarte muda y se apaga tu voz después de que grites. Hago que te irrites, que hagas odiarme y que me insultes. Por las noches oigo criticarme pero no harás con eso que me oculte.
Una cura que no llega y otro cuerpo que se marcha, otro inocente que despega y que deja tras de sí una mancha. Campo a mis anchas, sin hacer ruido de momento, ríe ahora que no me conoces, cuando lo hagas será un tormento. No tengo sentimientos, aunque los conozco todos, la alegría antes de conocerme hasta el consuelo de “ Iba a morirme de todos modos”.
Soy esa visita larga y molesta, la aguja del reloj vital que tu tiempo resta, la voz que se alza sobre todas para silenciar tu protesta. Soy claro, si fueses un gato ya irías por la vida sexta.

La gente tiembla al escuchar mi nombre, porque da igual lo fuerte que seas, mato a mujeres y hombres. Los desgasto, los aplasto, de la forma más cruel y lenta, te abro una herida y vierto en ella sal y pimienta. Quién me tienta? Quién me para? Ahora es el momento Dios , asoma y da la cara. Por este niño inocente que te reza cada noche, que ve como se muere y no suelta ningún reproche. Tú que todo lo puedes, por qué no logras que me desgaste? Te lo diré de otro modo; si soy indestructible por qué coño me creaste? Soy el lastre, de esta sociedad podrida, llena de asesinos y amigos míos como el sida.

QUERIDA:

Esta es mi despedida, sin haberme encontrado nada bueno, sabiendo que me hago más fuerte cuanto más resueno. Te tengo que decir adiós habiendo hecho este balance...

Adiós vida!
Firmado: Cáncer

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