Deja de pedir ayuda. Mi mal no conoce
límites. No paro hasta dejarte muda y se apaga tu voz después de
que grites. Hago que te irrites, que hagas odiarme y que me insultes.
Por las noches oigo criticarme pero no harás con eso que me oculte.
Una cura que no llega y otro cuerpo que
se marcha, otro inocente que despega y que deja tras de sí una
mancha. Campo a mis anchas, sin hacer ruido de momento, ríe ahora
que no me conoces, cuando lo hagas será un tormento. No tengo
sentimientos, aunque los conozco todos, la alegría antes de
conocerme hasta el consuelo de “ Iba a morirme de todos modos”.
Soy esa visita larga y molesta, la
aguja del reloj vital que tu tiempo resta, la voz que se alza sobre
todas para silenciar tu protesta. Soy claro, si fueses un gato ya
irías por la vida sexta.
La gente tiembla al escuchar mi nombre,
porque da igual lo fuerte que seas, mato a mujeres y hombres. Los
desgasto, los aplasto, de la forma más cruel y lenta, te abro una
herida y vierto en ella sal y pimienta. Quién me tienta? Quién me
para? Ahora es el momento Dios , asoma y da la cara. Por este niño
inocente que te reza cada noche, que ve como se muere y no suelta
ningún reproche. Tú que todo lo puedes, por qué no logras que me
desgaste? Te lo diré de otro modo; si soy indestructible por qué
coño me creaste? Soy el lastre, de esta sociedad podrida, llena de
asesinos y amigos míos como el sida.
QUERIDA:
Esta es mi despedida, sin haberme encontrado nada
bueno, sabiendo que me hago más fuerte cuanto más resueno. Te tengo
que decir adiós habiendo hecho este balance...
Adiós vida!
Firmado: Cáncer
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